Influencia de la inseguridad en las creencias sexistas de las mujeres de Ciudad Juárez

Ciudad Juárez, lugar donde se escenificó la guerra contra el narcotráfico implementada por el gobierno federal a finales del 2006 (Pereyra, 2012; Silva, 2014), sufrió también una grave revictimización a través de la amplia y detallada información sobre los hechos violentos difundida por los medios...

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Main Author: Espinoza Ornelas, Roxana María
Format: Memoria in extenso
Language: spa
Published: Sociedad Mexicana de Psicologia A.C. 2018
Subjects:
Online Access: http://cathi.uacj.mx/20.500.11961/5014
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Summary: Ciudad Juárez, lugar donde se escenificó la guerra contra el narcotráfico implementada por el gobierno federal a finales del 2006 (Pereyra, 2012; Silva, 2014), sufrió también una grave revictimización a través de la amplia y detallada información sobre los hechos violentos difundida por los medios (Morales Oyervide, 2011). A pesar de que la situación de inseguridad extrema ha disminuido a partir de 2012, el clima de inseguridad y los hechos delictivos de alto impacto siguen sucediendo (Aranda, Romero, y López, 2014). En este contexto se desarrolló este estudio en el que se examina la relación que existe entre la inseguridad ante el crimen organizado (Kohm, 2009; Valero, Cruz, Herrera y Cañongo, 2007), y las creencias sexistas, las cuales mantienen a las mujeres en un estado de subordinación y dependencia de los hombres (Glick y Fiske, 1996; Moya y de Lemus, 2007). La teoría del sexismo ambivalente (Glick y Fiske, 1996) señala que las relaciones de género tradicionales, en las cuales los hombres son los poderosos y las mujeres son las subordinadas, subsisten en virtud de que existen dos tipos de sexismo claramente diferenciados, aunque positivamente correlacionados entre sí (Glick et al., 2000, 2004). El sexismo hostil (SH), tiene su base en una actitud negativa hacia las mujeres al ser consideradas inferiores con respecto a los hombres, está dirigido principalmente a aquellas mujeres que desafían los roles tradicionales (Glick, Diebold, Bailey-Werner, y Zhu, 1997; Sibley y Wilson, 2004). El sexismo benévolo (SB), tiene un tono afectivo positivo y está dirigido a las mujeres que se ajustan a los roles tradicionales de género, como ser esposas y madres perfectas, y son recompensadas con afecto, halagos y provisión de recursos. Sin embargo, también considera que las mujeres son inferiores y las limita a esos roles. Al ser mostrado en un tono positivo, el SB no es reconocido como sexismo y se vuelve aceptable e incluso deseable para las propias mujeres (Jost y Kay, 2005), por lo tanto, es más difícil de erradicar contribuyendo así a la promoción y mantenimiento de las desigualdades de género (Barreto y Ellemers, 2005). El apoyo al SB tiene importantes consecuencias negativas para las mujeres. Por ejemplo, Dardenne et al. (2013) mostraron que la exposición de las mujeres al SB influye en las áreas del cerebro relacionadas con las funciones ejecutivas, lo que se relaciona con un peor rendimiento en tareas cognitivas. Esto sugiere que la exposición a las manifestaciones de sexismo benévolo induce a las mujeres a comportarse como incompetentes, lo que a su vez ayuda a reforzar la creencia sexista y la supremacía masculina en las relaciones de poder asimétricas entre hombres y mujeres. En este trabajo se llevaron a cabo 2 estudios. En el Estudio 1 se examinó el vínculo entre la percepción de inseguridad ante el crimen organizado, el SH y el SB. Se esperaba encontrar que a mayor inseguridad, mayores puntuaciones en SB (Hipótesis 1). No así con el SH (Hipótesis 2). En el Estudio 2, se examinó experimentalmente el efecto de la inseguridad, para lo que se crearon tres condiciones experimentales: aumento de la inseguridad, disminución de la inseguridad y control. Se esperó que, dado que el contexto de inseguridad en el que fue realizado este estudio hace suponer que las mujeres se sienten inseguras por defecto, cuando las mujeres perciban que la inseguridad causada por el crimen organizado disminuya, éstas mostrarán un menor apoyo al SB que en las otras dos condiciones experimentales (Hipótesis 3). En el Estudio 1 participaron 343 mujeres con edades entre 16 y 62 años (M = 28.67; DS =9.89). Los instrumentos utilizados fueron: Inventario de Sexismo Ambivalente (ASI, Glick y Fiske, 1996; adaptada al castellano por Expósito, Moya y Glick, 1998). Obtuvo un coeficiente alfa = .89, e Inseguridad ante el crimen organizado (IACO). Instrumento desarrollado por Rodríguez et al. (2013). La consistencia interna de este instrumento fue α = .92. El análisis de correlaciones bivariadas indicó que la variable IACO, se correlaciona positivamente con el SB (r = .176), pero no con SH (r = .08). En el Estudio 2 participaron 114 mujeres con edades entre los 18 y los 47 años (M = 27.70; DT = 7.81) quienes fueron asignadas aleatoriamente a cada grupo experimental quedando de la siguiente manera: 38 a la condición aumento de inseguridad, 38 a la condición disminución de inseguridad y 38 a la condición control. La manipulación experimental se llevó cabo a través de la lectura de supuestas notas periodísticas en las que se mencionan pronósticos sobre el nivel de inseguridad esperado para siguiente año. En una condición se pronosticó un aumento, en otra una disminución, y en la condición control se mencionó que las inasistencias de estudiantes universitarios a clase no cambiarían. Después de la manipulación experimental se aplicó el ASI descrito en el Estudio 1, el cual mostró una confiabilidad α = .91. Al analizar los efectos de la manipulación sobre cada una de las variables dependientes, se encontró que la condición experimental influyó significativamente sobre el SB (F (2, 111) = 4.94; p = .009), pero no sobre el SH (F (2, 111) = 2.14; p = .123). El SB mostrado por las participantes que pensaron que la violencia iba a disminuir fue menor que el mostrado por las que pensaban que iba a aumentar (p = .004), y marginalmente menor que el presentado por el grupo control (p = .052). Los resultados encontrados en el Estudio 1 mostraron que la percepción de inseguridad se encuentra relacionada positivamente con el sexismo benévolo (Phelan y colaboradoras, 2010); no obstante, y a diferencia de lo encontrado por estas investigadoras, en el Estudio 2 se encontró que el incrementar la percepción de peligrosidad no influye sobre el SB, pero reducirla sí lo hace, reduciendo el apoyo a la ideología sexista. Esto se puede deber a que, como se mencionó previamente, las mujeres que participaron en este estudio, por defecto, suelen percibir que viven constantemente amenazadas por la inseguridad. Los resultados de los dos estudios nos brindan una estrategia para intentar reducir el SB en las mujeres disminuyendo su percepción de inseguridad. Los efectos nocivos en detrimento del desarrollo de las mujeres al apoyar esta ideología han sido ampliamente estudiados (Barreto, & Ellemers, 2005; Dardenne et al., 2007; Moya et al., 2007), futuras investigaciones pueden explorar esta posibilidad y otras que puedan reducir el sexismo benévolo en mujeres y hombres para contribuir al logro de relaciones de género más equitativas.